Arde Guaymas. Y va a arder el PAN

Alguna maldición debe haber caído sobre el bello puerto de Guaymas, donde un día sí y otro también, desde que a este playero tundeteclas le tocó cubrir acontecimientos políticos y sociales por aquellos lares al despuntar la década de los 90, no ha habido reposo.

Pero lo que está ocurriendo en los últimos días no tiene parangón. Agentes de la policía municipal detienen a tres jóvenes y en lugar de llevarlos a la comandancia, los entregan a un grupo armado, a plena luz del día y bajo el ojo de la cámara de un celular, cual es el signo de los tiempos. Los jóvenes no aparecen y sobre sus identidades se han tejido mil historias, algunas tenebrosas.

Las versiones más extendidas, todas extraoficiales, desde luego, es que los muchachos tenían alguna relación con un grupo de la delincuencia organizada y fueron entregados por los agentes, a sus rivales. No hay manera de confirmar eso, pero el hecho consumado es que los jóvenes siguen desaparecidos, los municipales en el puerto andan con el Jesús en la boca después de amenazas difundidas en redes sociales, y hechos violentos que apuntan a una guerra entre cárteles.

Y el alcalde Lorenzo de Cima, acaso el exponente más churriguresco del desastre político y administrativo en el puerto, también se encuentra desaparecido, aunque éste voluntariamente, generando un vacío de poder en Guaymas que en materia de seguridad pública ha tenido que llenarse con la presencia de agentes estatales, federales y militares, ante la amenaza de que la violencia se generalice y alcance a civiles.

Lo que ocurre en el puerto es lo más cercano a una crisis de gobernabilidad, una claudicación del gobierno municipal frente a la presencia del crimen organizado, y el reconocimiento de que en Guaymas la policía municipal obedece más al mandato de personajes oscuros que al de la autoridad inmediata que, insisto, está desaparecida en medio de la crisis.

El miércoles hubo una reunión de mandos policiacos, civiles y militares en el puerto y el único que no estuvo presente fue el alcalde. Ayer hubo una manifestación en la que reportan cerca de 900 navojoenses que llegaron para exigir la aparición de los jóvenes, y lo que sucedió fue que se ordenó el desalojo de todo el personal que labora en palacio municipal. Los policías municipales se niegan a presentarse a laborar y la opción que les dan es que lo hagan vestidos de civiles.

Para retomar el control de la situación, en estos días arribarán al puerto 340 elementos de las policías federal y estatal.

De estos episodios, apenas se está escribiendo el prólogo. Porque no sólo es Guaymas. Ayer asesinaron a un empresario en Cajeme, a plena luz del día. En Empalme también se han registrado hechos de sangre y también sucede que el alcalde, Carlos Enrique Gómez “El Kiriky” tiene 50 días sin dar la cara.

Si todo esto tiene que ver con la presencia del crimen organizado, el Estado no puede ceder el territorio de esta manera.

II

Para el último fin de semana de octubre o el primero del mes de noviembre, el PAN estará renovando las dirigencias estatales en 29 estados del país, y la dirigencia nacional, por lo que están a la espera de la convocatoria respectiva, que deberá aparecer después del 11 de agosto, día en que sesione el Consejo Nacional del blanquiazul.

En Sonora, el Consejo Estatal sesionará el 17 de agosto, donde entre otras cosas se integrará la comisión organizadora del proceso de renovación de mandos que actualmente encabeza David Galván Cázares, quien ayer informó lo anterior en rueda de prensa donde estuvo acompañado del secretario general, Francisco García Gámez y el coordinador jurídico, Eduardo Chávez Leal.

Galván, que regresó a la dirigencia estatal después de integrarse a la campaña presidencial de Ricardo Anaya, coordinando los trabajos de los candidatos a diputados federales, tiene frente a sí un proceso difícil, considerando los saldos del primero de julio, especialmente en Sonora, donde una parte de la militancia le cuestiona haber “abandonado” la plaza para irse al centro del país, con la expectativa de una diputación federal plurinominal, misma que no alcanzó por la fuerte caída en la votación por su partido.

Se sabe que el grupo que encabeza Damián Zepeda y que tiene el control del partido en Sonora está impulsando la candidatura de Ernesto “El Güero” Nieves, pero en la contienda se asoman otros liderazgos de corrientes internas, como la de los panistas sanluisinos que encabeza Enrique Reyna y que podrían postular a Everardo López Córdova, como candidato de los padrecistas.

Tampoco descarte a Ernesto Munro Palacio que podría inscribirse “por la libre”.

Munro tiene a su favor el triunfo en la alcaldía de Puerto Peñasco, donde su hijo Kiko pudo reelegirse, conservando un municipio importante en medio del maremoto pejista que arrasó en Sonora con el PRI y el PAN. Tiene, además, lana, según dicen.

Ahora bien, la renovación del mando estatal en el blanquiazul no puede entenderse fuera del contexto de la sucesión en la gubernatura en 2021. Esto es, si el grupo hegemónico actual va por la candidatura de Damián Zepeda, van a impulsar con todo al Güero Nieves.

Pero si el proyecto de otras corrientes es Antonio Astiazarán como candidato a la gubernatura, entonces el “sayo” que impulsarían a la dirigencia estatal sería Florencio “El Chito” Díaz.

Toño Astiazarán cuenta en su haber con una exitosa campaña por el senado, en la que a pesar de que se incorporó como candidato externo, pudo sacar más votos que el candidato presidencial Ricardo Anaya, y que todos los candidatos a diputados federales del PAN, juntos.

Como suele pasar en los procesos de reagrupamiento interno de los partidos cuando éstos vienen de un resultado electoral adverso, las pasiones estarán desbordadas y seguramente van a aflorar toda clase de acusaciones, señalamientos, recordatorios y reparto de culpas.

De hecho, ayer mismo David Galván informó del inicio de juicios de expulsión para panistas que hayan participado en las campañas de candidatos de otros partidos, lo cual sería no un balazo, sino un bazookazo en el pie, ya que se cuentan por cientos los que lo largo y ancho del estado, se pasaron a las filas de Morena y en menor medida, a campañas del PRI. El PAN podría quedarse en los puros huesos.

También en esa lógica se entienden los titubeos de la dirigencia estatal, y por ende de los diputados locales en el tema de la iniciativa de reforma constitucional cuya discusión se pospuso recientemente en el Congreso, al ser retirada por los diputados del PRI a sugerencia de la gobernadora.

El tema más polémico en esa iniciativa era el de la ampliación de la facultad de veto para el ejecutivo, sobre decisiones del Congreso. Hasta el día de la discusión en el pleno, los blanquiazules marcharon del lado de los tricolores, pero ayer, David Galván aseguró que el tema no estaba en la agenda de su partido.

Que estarían dispuestos a discutirla en un debate público y transparente, en el cual el PAN incorporaría otros temas, pero de entrada, al parecer le da igual si se discute en lo que le queda a esta legislatura o si pasa a la siguiente, lo que por cierto sería ocioso, pues la mayoría morenista “batearía” el tema del veto con la mayor de las facilidades.

Ya hay quien dice que el cambio de pichada obedece a presuntas negociaciones entre dos de las figuras nacionales del panismo sonorense, Héctor Larios y Pancho Búrquez, con el dirigente de facto de Morena en Sonora, Alfonso Durazo, con quien aseguran tener una excelente relación.

Ya se verá.

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