Informes municipales: el recuento de la crisis

Septiembre, mes de la patria es también el mes del grito de independencia y de los informes de gobierno: del presidente, del gobernador y de alcaldes y alcaldesas.

Los equipos de prácticamente todos estos últimos deben estar sudando frío en la preparación de sus respectivos informes considerando que usualmente esta obligación legal era acatada protocolariamente entregando sus informes en una sesión de cabildo, pero también era aprovechada la ocasión para enviar un mensaje a sus comunidades con el recuento de lo hecho a lo largo de un año.

Desde 2019 estos actos otrora de lucimiento han venido de más a menos. Normal, dado el cambio de paradigma en la política fiscal del gobierno federal y en los criterios de distribución de los recursos públicos.

Ya va para el cuarto año que la federación presume el destino de una cantidad impresionante de dinero público para financiar sus diversos programas sociales: becas estudiantiles, pensiones a adultos mayores, a jóvenes construyendo el futuro, personas con discapacidad, comunidades indígenas y en general, a los olvidados de siempre, lo cual está muy bien.

Pero los alcaldes y las alcaldesas saben mejor que nadie cómo el tiempo se ha encargado de dar al traste con la infraestructura urbana de sus comunidades, señaladamente las vialidades, que hoy por hoy son el principal dolor de cabeza en los municipios, sobre todo en los más poblados.

Ya cuatro años sin destinar montos considerables a este rubro tienen sus efectos, agravados por las inclemencias del clima. Las más recientes lluvias han sido letales para calles y avenidas, caminos rurales, sistemas de drenaje y distribución de agua potable; el estado en que se encuentran es en algunos casos francamente deplorable.

Parques, jardines, instalaciones deportivas, camellones lucen ‘mechudos’ como hace tiempo no se veían. La austeridad republicana que ya pasó a ser pobreza franciscana se topa además con la precaria recaudación municipal, un tema que ya estalló en Cajeme donde el alcalde Javier Lamarque salió a dar el grito anticipadamente aduciendo que no hay dinero porque los cajemenses no pagan sus prediales, las multas ni el agua potable.

Y dio algunas cifras: en prediales se adeudan 550 millones de pesos; en multas de tránsito casi 400 mdp; en traslado de dominio, 18 mdp. La cartera vencida del organismo operador de agua en Cajeme es de mil 500 mdp ya que ¡el 75% de la gente no paga sus recibos!

Otros alcaldes no han dado cifras, pero seguramente andan en esos rangos, si no es que peores.

Así las cosas, no habrá mucho qué mostrar en sus informes de gobierno, salvo lo aplicado en programas del Bienestar, que por cierto los alcaldes y alcaldesas solo ven pasar volando.

Un caso excepcional es el de Hermosillo. El alcalde Antonio Astiazarán ha mejorado la recaudación incrementando en 22% los recursos propios, activó mecanismos financieros, y gestionó recursos ante la banca de desarrollo para sacar adelante por cuenta propia varios programas importantes. Hablar de 220 patrullas eléctricas que ya están circulando en la ciudad no es cosa menor. Ni en sus mejores sueños, algún otro presidente municipal en este periodo aspiraría a contar siquiera con unos diez vehículos policiacos nuevos.

El gobernador acaba de entregar 36 patrullas para 14 municipios sobre todo de la sierra, mediante una inversión de 74 millones de pesos que también incluyó uniformes, armas y equipo para las corporaciones municipales. Pero que los ayuntamientos puedan reforzar sus corporaciones por sí mismos luce bastante complicado.

Volviendo con Hermosillo, este año se invertirán 600 mdp en obra pública, monto que triplica lo destinado a este rubro en años anteriores y eso ha sido gracias al plan de fortalecimiento municipal, lo que además le ha permitido al municipio avanzar seis posiciones en su calificación crediticia. Con esos recursos se adquirirán 25 nuevas unidades recolectoras de basura. La clave: más ingresos, menos gasto corriente.

Cabe señalar que la capital del estado también fue dañada por las recientes lluvias y pasa por un momento crítico en cuanto al estado en que quedaron las vialidades, pero se están atendiendo con cuadrillas que trabajan doble turno.

En ese escenario, es dable suponer que por estas fechas, solo el alcalde de Hermosillo y el gobernador del estado tendrán ‘carnita’ en sus informes. El resto de los ediles se las verán negras para llenar dos o tres cuartillas con logros propios.

El caso del gobierno del estado es distinto. Alfonso Durazo ha capitalizado bien su cercanía con el presidente de la República y con el gabinete federal, lo que ha hecho posible proyectar varios megaproyectos, algunos de los cuales ya han comenzado, como la planta fotovoltaica de Puerto Peñasco que está llamada a convertirse en la más grande de América Latina.

Este lunes, según mis fuentes en Guaymas comenzarán las obras en el recinto fiscalizado del puerto marítimo, inicio de un proyecto de gran envergadura que supone inversiones superiores a los tres mil millones de pesos y que incluye la transformación del centro histórico, rehabilitando la red de agua potable y la de drenaje, auténticos y añejos problemas que se dejaron crecer en el pasado.

Realmente este es un proyecto que habrá de cambiarle el rostro a Guaymas, que por cierto ya lo merece.

También ya comenzaron los trabajos para la modernización de la carretera que une a Guaymas con Chihuahua, esto como parte del mismo proyecto que apunta también hacia Nogales detonar todo ese corredor por el que se moverán millones de toneladas de carga hacia EEUU.

Aunque es una obra que comenzó el pasado sexenio, este mes será entregado por fin el Hospital General de Especialidades en Hermosillo y también habrá informes sobre el avance de las obras del Plan de Justicia Yaqui que ya está en marcha incluyendo el acueducto que abastecerá a los ocho pueblos y detonará el nuevo distrito de riego.

El gobernador se reunió este fin de semana con diputadas y diputados de la colación Juntos Haremos Historia para explicarles cómo viene el presupuesto que está por presentar para el siguiente ejercicio fiscal. Un presupuesto, dijo, austero y con profundo sentido social, con el presupuesto social más grande de la historia, que incluirá además los planteamientos que la ciudadanía y los alcaldes y alcaldesas le han hecho en sus recorridos por los municipios del estado.

Entre las prioridades que mencionó, destacan las obras en los municipios que resultaron más afectados por las lluvias, para evitar que vuelvan a ocurrir inundaciones.

Así, la expectativa está puesta en el informe del gobernador, y la mano que pueda echarle a los alcaldes que, insisto, están sufriendo las de Caín para atender los reclamos ciudadanos, desde el sur profundo hasta el norte fronterizo y desde la costa a la sierra y al desierto.

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