¿Y la promesa gobernador…?

El Código

Manuel Fernando López´


Bien dicen, que prometer no empobrece; la realidad demuestra que sí: empobrece a las personas que incurren en esto; más aún, cuando se ostenta una enorme responsabilidad política como la de ser gobernador de Sonora –o de cualquier entidad—y, es el caso de Alfonso Durazo Montaño.

Para siempre en mi memoria de reportero, quedarán sus palabras pronunciadas en el auditorio de la CTM, al inicio de su gestión al frente de los destinos estatales, luego del desastre financiero y administrativo dejado por la ahora cónsul en Barcelona, Claudia Artemisa Pavlovich Arellano.

“¡ No habrá una sola rata en mi gobierno…!” dijo aquella vez, quien ayer, en lugar de informar sobre logros y obras en su gestión, sacó de la manga, una iniciativa para que los gobernadores duren un año como tales en lugar de los actuales seis.

Bien mirado y lejos de sarcasmos e ironías, Alfonso Durazo Montaño tiene razón: no hay una sola rata,

¡hay decenas!; que no quiera verlas y eliminarlas es otra cosa.

Va una en especial y de la cual ya hemos hecho alusión en anteriores escritos: Carlos Ernesto Zatarain González, a cargo de Cecop y, quien sin rubor alguno tiró sus vestimentas del PRI, para treparse –así, como los changos—al tren de Morena y, seguir medrando del erario, al que tan afecto se ha hecho.

En un año al frente de dicha dependencia, no ha informado sobre obra alguna concluida en la entidad; sin embargo, presume la colocación de su hijo en alto puesto del gobierno estatal, merced a sus “méritos y sobrada capacidad” como administrador.

Decían los antiguos romanos, que “la mujer del césar, no solo debe ser honesta, sino parecerlo” y, este tipo, no cumple con ninguna de las dos condicionantes en absoluto; es un cínico completo; como le gustan a AMLO y, al parecer también a su jefe directo, el gobernador.

Más aún: está dejando como traidor a su palabra al de Bavispe: en plena campaña, miembros prominentes de un culto cristiano le brindaron sus votos y, a cambio el gobernador, prometió recompensarlos otorgando trabajo a uno de los suyos en su naciente gobierno.

Así fue con la ingeniera Lorena Martínez, nombrada como directora general de concertación en Cecop; solo que llegó la tragedia en forma de accidente en Navojoa y, sin importarle la promesa del gobernador, “el bebo”, nombró por su pistolas a la ingeniera Judith Guadalupe Córdova Rivas para tal puesto.

No es todo: esta mujer, es la esposa de Miguel Burgos Matrecitos, socio a su vez del hampón Florentino Vásquez Borja y de René Noriega Gómez, conocidos perredistas y, detractores a ultranza de Alfonso Durazo, a quien han acusado en forma infame de ser narcotraficante y otras lindezas por el estilo.

Consta en expedientes, la impugnación hecha por René Noriega Gómez, Carlos Ernesto Navarro López y Florentino Vásquez Borja en contra del triunfo electoral de Alfonso Durazo Montaño como gobernador.

No entiendo: si así trata a los traidores el gobernador, entonces nada que hacer y, olvidar su promesa de cero ratas en su gobierno.

¡La suerte está echada!.

Artículos relacionados
Sonora anfitrión de Cumbre Nacional de Mujeres Empresarias 2022

Ver más
Declara Congreso inicio del nuevo Sistema de Justicia Laboral a partir del 3 de octubre

Ver más
Propone nuevo modelo de Gobierno Municipal: diputado Ricardo Lugo

Ver más
Opiniones sobre esta nota
Comenta esta nota

menu
menu